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Sarah Veras Almánzar presidenta del segundo tribunal colegiado del juzgado de primera Instancia del Distrito Nacional

Por el Diario Libre el 22 de agosto del 2008.

sarahveras1 SANTO DOMINGO. Sarah Veras Almánzar, docente de maestrías en las universidades Autónoma de Santo  Domingo, Católica Madre y Maestra y la Iberoamericana en materia procesal penal, se muestra complacida con los avances registrados actualmente en el ámbito jurídico.

La presidenta del Segundo Tribunal Colegiado del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, se muestra de acuerdo de que cada día hay que dar más para fortalecer la doctrina procesal. Está de acuerdo con seguir fortaleciendo las bases para comprender mejor la coyuntura actual.

Publicó, junto a su compañera de la Judicatura Esther Agelán Casasnovas, el libro “Derecho Procesal Penal en el Sistema Acusatorio Latinoamericano”. La magistrada conversó con DL sobre diversos tópicos.

P: Un juez únicamente es como quien está destinado para subir a estrados y hablar por sentencia. Sin embargo, en la época actual no sólo imparten charlas, sino que también escribe libros, artículos, etc. ¿Cómo ve usted esta nueva corriente?

R: Es una forma de enseñar también a través de la doctrina científica, pues necesariamente para darle respuesta a esa pregunta tengo que referirme a la conformación de la actual Suprema Corte de Justicia: una integración de jueces intelectuales, vanguardistas, que han fomentado a través de la Escuela Nacional de la Judicatura de que no solamente los jueces se dediquen con la vocación, la seriedad y las vivencias a lo que son las labores jurisdiccionales, que son al servicio de la comunidad, de la sociedad, sino que los jueces también sean docentes.

Hemos tenido una capacitación profunda en materia procesal penal. Todo esto ha inspirado en mí y en la gran cantidad de jueces docentes y escritores ese nuevo pro, que es el único compatible con la función jurisdiccional.

Es una forma de enseñar, de poner al conocimiento, no solamente de los sujetos procesales (abogados, fiscales y jueces), sino también de la ciudadanía en general, de cuál es sentido y alcance de la actual normativa. Esto de que los jueces sean docentes y escritores ha sido fomentado por la Escuela Nacional de la Judicatura.

P: ¿Cuál es la contribución que usted entiende se le hace a la comunidad jurídica cuando un juez, que está en la práctica diaria de los procedimientos y aplicación de las leyes, plasma sus puntos de vista doctrinarios?

R: El rol del juez, específicamente a través del dictado de la sentencia o de las distintas resoluciones que emanan del mismo, es educativo y orientativo a lo que es la ciudadanía.

A través de sus decisiones, motivadas en hecho y en derecho, es que se le da respuesta a esa sed de Justicia y solución de los conflictos que tiene la sociedad en general.

Es bueno cuando una decisión de un juez es comprendida por todos los sectores de la sociedad.

El juez está consciente, actualmente, que es un servidor de la sociedad en sentido general, garantista tanto de los imputados, como de las víctimas.

P: ¿Es necesario fortalecer la doctrina jurídica nuestra o que haya más familiaridad de los actores con la que existe?

R: Tomando en consideración que el actual proceso penal dominicano es uno de los más recientes, entendemos que sí. Aunque han surgido de parte de autores dominicanos, tales como los magistrados Francisco Ortega, Ignacio Camacho, que tienen excelentes libros en materia procesal penal.

El magistrado presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge A. Subero Isa, que también se ha preocupado en profundizar en esta nueva vertiente procesal, lo mismo que el magistrado Víctor José Castellanos. Entiendo que sí, que todavía hay que profundizar más, sobre todo en esta materia tan novedosa. Escarbar en las raíces, cuál fue la intención del legislador, al plasmar cada uno de esos supuestos en esta normativa procesal penal, porque así tanto los actores procesales como los ciudadanos comprenderán y asimilarán de manera más efectiva y pronta lo que son las bondades de este Código Procesal Penal. Porque todavía hay algunos aspectos contenidos en el Código que son incomprendidos, sobre todo por la ciudadanía.

Pero ése es el rol fundamental del juez como escritor y docente: seguir escarbando, ir aclarando aquellos aspectos que todavía están oscuros, pero que son necesarios que sean asimilados en su justa medida, sobre todo por la población.

P: ¿Podemos decir que hay una generación de jueces inspirados en ayudar a comprender más el sistema con este método?

R: Tal como lo hemos dicho, la intención es educar, enarbolar a través de estos escritos, de estas obras, lo que son los principios del actual proceso penal.

El principio de ética, de lealtad procesal, de recolección de pruebas, en respeto al debido proceso de ley, la definición de los roles de cada uno de los actores, el juez como tercer imparcial garante del equilibrio, sobre todo de los derechos de las partes, pero también el rol de cada uno de los sujetos procesales, y cómo a partir de la figura del juez se procede y enarbolan todos esos principios.

P: ¿Se ha visto tentada a seguir escribiendo después de esta experiencia?.

R: Esta no es mi primera experiencia como escritora. En la biblioteca de la Escuela Nacional de la Judicatura figuro como coautora de manuales de métodos alternos, junto con otros prestigiosos magistrados, en mi calidad de coordinadora y asesora de la Escuela ya he tenido la oportunidad de revisar y coordinar materiales educativos, de internacionales de la talla de la doctora Olga Elena Resumil, el doctor Daniel González Álvarez, el doctor Mario Owes, Gadea Nieto, que son de la hermana nación de Puerto Rico y otros temas procesales.

P: ¿Cómo se comparte en el tiempo un juez en la administración de justicia y la creación de obras intelectuales?

R: Lo principal para un juez es y debe ser su función jurisdiccional, labor para la cual nos hemos formado. La docencia y la escritura para mí es más que un trabajo un hobby, para mí he hecho un hobby el escribir en mi tiempo libre.

P: ¿Qué decir del Poder Judicial?

R: Luego de diez años en el Poder Judicial y la transformación de la Justicia, a partir mayormente del ingreso de los actuales jueces de la Suprema Corte de Justicia, me siento cada día más honrada de pertenecer al Poder Judicial: una Justicia independiente, que se preocupa por capacitar a sus jueces, la eficiencia y acceso de los ciudadanos.

Me siento orgullosa, plena y comprometida con pertenecer a una Justicia renovada, como ésta, donde la independencia es el pilar principal del sistema de Justicia.

Quiero destacar los valores morales y profesionales que adornan a mi compañera y amiga, que considero como mi hermana, Esther Agelán, junto a quien escribí el libro, quien es un ejemplo a seguir como jueza y ciudadana. Para mí es una dicha que esta obra sea fruto de las dos.

El juez está consciente, actualmente, de que es un servidor de la sociedad en sentido general, garantista tanto de los imputados como de las víctimas en el proceso judicial”.

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